Taxidermias Concretas Vol.50

por Álvaro Mortem

Álvaro Arbonés

Explosions in the Sky – The Earth is not a Dead Cold Place (2003)

Explosions in the Sky tuvieron gran repercusión en el post-rock. Es comprensible. Llevando las estructuras más íntimas de Mogwai a territorios explosivos, sus mejores composiciones son un constante tour de force de recortes melódicos evolucionando hacia territorios imprevistos. Pero, ¿cómo suena el grupo quince años después? A trillado. Con 65daysofstatic, Mono y Wang Wen habiendo depurado la fórmula y el post-rock chino habiéndoles adelantado por la derecha, The Earth is not a Dead Cold Place suena viejo, aburrido y cansado. No mal, sí fatigado por tener que arrastrar el peso de melodías alargadas hasta el sin sentido. Algo que no se veía hace quince años, cuando eran originales, pero que hoy se hace digno de (fuertes) bostezos.

City Your City – N/S (2017)

Suele decirse que da igual lo bien que hagas algo, siempre habrá un japonés que lo haga mejor. Evolucionándolo por el camino. City Your City es un ejemplo de ello. Partiendo de la estructura del R&B, con ligeros toques downtempo y añadiendo bases house con arreglos electrónicos, que por momentos remiten a Iglooghost, el resultado es un disco que lo mismo vale para una escucha atenta como para un pub en la azotea de un edificio de lujo o la sesión chill de tu discoteca más cercana. Un disco notable, sin altibajos y de una elegancia arrebatadora.

Xabier Cortés

At The Gates – Slaughter Of The Soul (1995)

No se me ocurre mejor momento —ahora que acaban de editar To Drink For The Night Itself— para reivindicar una vez más a los suecos At The Gates como una de las bandas más importantes que ha dado el metal extremo. Slaughter Of The Soul cerraba la primera etapa de los suecos —volverían a reunirse ya bien entrados en el siglo XXI— de estos pioneros del sonido Gothemburg y lo hacía llevando ese death metal de corte melódico y espíritu thrash a unos niveles nunca antes conocidos en la escena. Un disco que hizo tambalear los cimientos de la cosa metálica con esos riffs tan característicos y legendarios, canciones frenéticas y agresividad siempre con la melodía en mente. Imprescindible.

Fallujah – Dreamless (2016)

La continuación del disco que les puso en el mapa de la escena internacional, The Flesh Prevails, sigue dibujando la línea death metal progresivo con un marcado toque atmosférico de este combo estadounidense. Fallujah son técnicos sin caer en la autocomplacencia ni en la velocidad inhumana, una death metal que adopta los tropes característicos del metal progresivo y los interpreta en clave death metal —en su concepción más melódica y accesible, ojo— con un resultado que sin ser una revolución del género, si le aporta frescura, brillo y esplendor. ¿Demasiado proggie a veces? Quizás la maravillosa labor de Scott Carstairs a la guitarra —quirúrgico, preciso, y versátil— nos da esa sensación de grupo proggie con ínfulas de metal extremo, pero que eso no haga que el disco caiga en el olvido; Dreamless es un gran disco.

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