Posts tagged ‘Hip Hop’

octubre 18, 2017

koducer – Ascending Sceneries (2017)

por Álvaro Mortem

Nujabes es junto con J Dilla lo más importante que le ha ocurrido al hip-hop en los últimos diez años. Eso es un hecho. Su estilo heredero del jazz, sus formas oníricas y sus devaneos emocionales hacen de esta pareja de jóvenes muertos la quinta esencia de una electrónica sin la cual no cabría entender lo que haría Kanye West a partir de My Beautiful Dark Twisted Fantasy ni todo cuanto ha hecho más recientemente Kendrick Lamar.

Pero tampoco habría sitio para propuestas como las que nos trae koducer.

Ascending Sceneries es lo que ocurriría cuando un Nujabes obsesionado con el nu jazz se inspira en el trabajo de Joe Hisaishi. Con un énfasis extraño en piano y percusión para los cánones propios del hip-hop instrumental, todas las canciones de este album debut de koducer destacan más en el campo de la violación de las premisas esenciales que del hecho de mejorar las bases de aquello en lo que se inspira. A fin de cuentas, es imposible ser mejor Nujabes que Nujabes.

Es por eso que el acercamiento de koducer al hip-hop abraza sin complejos la heterodoxia. Igual que hizo en su momento Nujabes. Ya sea rozando el math rock, como en Living Elistacity, o extrañamente cercano a lo que harían Manaka Kataoka y Yasuaki Iwata en su trabajo para la banda sonora de The Legend of Zelda: Breath of the Wild, en Converging Diferences, su estilo onírico se ve reforzado en todo momento por sus desconcertantes salidas instrumentales. Salidas instrumentales que podrían parecer atentar contra su propia concepción de base. De música sobre la que cantar. Pero como ya nos demostró en 2014 en su EP con DAOKO, Kireigoto, si la cantante está a la altura no hay base que resulte imposible de rapear.

¿Significa eso que koducer es algo así como el nuevo Nujabes? En absoluto. Ni siquiera es que aspire a serlo. Nujabes no volverá. Pero lo que si es cierto es que ha aprendido de él lo más esencial, descubriendo un modo de ir más lejos, de encontrar su propia voz. De erigirse como una personalidad con entidad propia.

Eso es lo que enamora en Ascending Scenaries. Cómo crece con las escuchas. Pues pasado el primer choque en el que vemos demasiado Nujabes nos encontramos esas baterías, esos pianos, todos esos pequeños detalles más cerca de un clasicista heterodoxo como Kashiwa Daisuke que de cualquier productor de hip-hop. Pero por eso es interesante. Porque alguien como koducer hubiera sido imposible hace diez años. Y al final, eso es lo mejor de la música: como cada nuevo artista va abriéndose paso subiéndose a los hombros de gigantes que empezaron siendo tan pequeños como él.

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julio 29, 2017

Taxidermias Concretas Vol13.

por Xabier Cortés

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junio 28, 2017

Dj Shadow – The Private Press (2002)

por Álvaro Mortem

Ciertos discos sólo se pueden comprender con perspectiva. Cuando se ve cómo han marcado el paso del tiempo, cómo dejaron atrás su época adelantándose a un futuro incierto, es entonces cuando se puede afirmar su verdadero alcance. A fin de cuentas, todo lo demás es especulación. El éxito o el fracaso de un disco es circunstancial. Y su capacidad para seguir siendo relevante diez o quince años después algo que sólo el paso del tiempo puede atestiguar.

A pesar de que The Private Press fue un terremoto en su momento, la crítica cultural no ha celebrado su reciente quince cumpleaños. Y no es de extrañar. Sigue siendo hoy un disco tan extraño como en 2002.

Devolviendo el sampler al uso vanguardista, saqueando de todos los contenidos sonoros creados por el hombre, Dj Shadow crea en este disco una narrativa articulada a través del propio proceso de su montaje. En otras palabras, su discurso no es lo que dice con palabras, sino lo que dice con sonidos. Por cómo los manipula, los pone orden y nos hace valorarlos como un todo completamente desfigurado y recompuesto. No como piezas sueltas, sino como un todo coherente en su conjunto.

Por eso es tan problemático el disco. Es imposible hablar de él canción a canción. Del mismo modo que cada una de sus composiciones se comprende sólo como la suma de sus samplers, ya que cada cada uno de ellos por separados o bien no tienen valor musical o bien parecen no ir en consonancia con el estilo musical del californiano, The Private Press sólo se comprende cuando lo valoramos en conjunto.

No como si fuera una consecución de estampas, sino como si fuera un enorme cuadro en movimiento.

A partir de ese momento es cuando comprendemos su valor. Qué ha aportado al mundo. Cuando nos dejamos empapar por la música, viendo cómo manipula todo para crear pasajes, desvíos e historias, cómo deja que el paisaje hable entre canción y canción, incluso, para rematar el chiste, cómo quiebra en dos algo que podría ser la misma canción, pero en su espejamiento convierte a la composición en un asalto estético a mano armada —Mongrel/ y …Meets His Maker—, entendemos la razón por la cual no se ha celebrado su aniversario. Porque es imposible. Es una obra de arte viva, monstruosa e imposible de aprehender de un artista aún en constante evolución.

Sería como celebrar el aniversario de una agresión. Una particularmente incómoda, con botellas rotas, sangre por todas partes y algunos otros fluidos de los cuales es mejor no hablar demasiado.

Más por decoro que por el hecho de que pueda importunar a nadie.

Pero incluso si queremos hablar de lo estrictamente musical, todo queda igualmente agresivo. Oscilando entre un estilo más heredero del reggae y los sonidos caribeños en general que del hip-hop más ortodoxo, cuando no nos está pidiendo que nos pongamos a dar saltos de un lado a otro de la pista Dj Shadow está componiendo baladas clásicas o composiciones rayano el pop, aunque siempre con esa patina irreverente, personal y absolutamente inimitable.

Por eso nadie lo ha reivindicado quince años después. The Private Press no conecta con ningún otro trabajo posterior. No de forma evidente. Para explicar su genialidad a través del tiempo habría que demostrar que fue uno de los puntos de inflexión del hip-hop instrumental: el momento en que dejó de ser algo aferrado a la lógica necesaria del cantante para pasar a ser un objeto valioso por sí mismo. Un ejercicio de vanguardia. Todo ello sin dejar de ser, en ningún momento, accesible para cualquiera que haga el esfuerzo de acercarse hasta él.

No hay noticia en «cumple quince años un disco que ha ayudado a erosionar los límites entre el pop y la vanguardia». No hay reivindicación posible en «cumple quince años un disco que manda a tomar por culo al crítico medio y su incapacidad para hilar dos pensamientos propios al escuchar un disco». No la hay. No puede haberla.

Pero Dj Shadow es tan importante hoy como hace quince años. Y eso nos dice el paso del tiempo. Que The Private Press, tanto hoy como ayer, es una obra maestra indiscutible.

junio 20, 2017

Aristophanes – Humans Become Machines (2017)

por Álvaro Mortem

Si algo bueno ha traído Internet es romper el pequeño caparazón que suponen los medios de producción nacionales. Al crear un sistema de comunicación global cuyo uso es (relativamente) intuitivo y no dependiente (enteramente) del lenguaje, es fácil encontrar alternativas al discurso hegemónico presente en cada lugar. En otras palabras, quien se conforma con escuchar lo que ponen en su radio de referencia, es porque no tiene ningún interés de salir de su pequeña burbuja de lugares comunes.

Aristophanes hubiera sido imposible antes de la aparición de Internet. Eso es obvio para cualquiera. Taiwanesa, rapera, feminista y profesora de escritura creativa, sus bases ácidas y sus fraseos agresivos y poéticos fueron descubiertos a occidente cuando, buceando por SoundCloud, Grimes la encontró y decidió contar con ella para la canción más interesante de Art Angels, Scream. Por eso estamos hoy aquí. Porque gracias a esa colaboración ha podido firmar Humans Become Machines, un disco con pretensión global.

Nada de eso quita ni un ápice de originalidad al disco. Pero tampoco de dificultad. Con un estilo agresivo, oscuro y difícil de asimilar en una primera escucha, Aristophanes nos obliga a horadar sus canciones para comprender dónde reside su encanto. Pero cuando lo hacemos, encontramos recompensa.

Ya sea en los descarnados ritmos acompasados de Dream of Caves, el brutal ascenso hacia el grime en 3001: A Space Disco o el alucinado viaje lisérgico con tintes pop de Queen In The Wonderland, todo suena como la versión malévola de un cuento de hadas intencionalmente distorsionado y sangriento. Algo a lo que ayudan tanto sus letras, cargadas de simbolismos, como sus vocales, siempre más cerca de hacer trizas los versos en un escupitajo malintencionado que de rapear en el sentido más ortodoxo del término. Porque ahí reside su encanto. En cómo lleva el rap hacia un territorio rayano la pesadilla, mucho más cerca del sonido del trap japonés que del pop marca blanca estadounidense. Incluso si en último término a lo que más se parece es a la sucia e indefendible (para el crítico nacido antes de mediado de los 80’s) estética cut-up que favorece toda una vida de Internet, anime y literatura de vanguardia.

Pero nada de eso quita que tenga sus momentos cuestionables. Fly to the Moon y, especialmente, Birth of a Prayer, son composiciones pastelosas, injustificables en el contexto del disco, versiones apenas sí ligeramente intervenidas del típico éxito radiofórmulas concebido desde la mente de una docena de productores. Pero si obviamos ese traspiés, el resto del disco no sólo es disfrutable, sino excelente.

El problema es que ese traspiés puede marcar su futuro. Que, dado el éxito que está cosechando, Aristophanes se convierta en la nueva Grimes. Otro producto industrial, de canciones perfectamente calculadas, que pierda todo su encanto por el camino.

Ese es el otro peligro de Internet. Que igual que nos da con una mano la posibilidad de conocer lo que ocurre incluso en el lugar más ignoto del mundo, también sirve para estandarizar y borrar todas las posibles barreras que intente imponer el underground para protegerse de un mainstream voraz y asesino. Pero incluso si Aristophanes eligiera el peor camino posible para su música, aún nos quedaría el recuerdo de que en Humans Become Machine firmo un sobresaliente ejercicio de estilo.

junio 17, 2017

Taxidermias Concretas Vol.7

por Álvaro Mortem

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junio 7, 2016

Nosaj Thing – Fated (2015)

por Álvaro Mortem

Nosaj Thing - Fated (2015)Todos podemos reconocer la elegancia. A diferencia de la belleza o la fealdad, que dependen de los ojos del que mira, en la elegancia existe cierta dosis de objetividad. Sabemos cuando algo es elegante de forma instintiva. Eso no es casual. La elegancia, a diferencia de la belleza, no es algo que se posee, sino algo que se viste. Es un refinamiento, un saber estar, que implica un saber deshacerse de todos aquellos elementos que lastran nuestra forma de ser. Todo aquello que distraen la mirada de lo importante.

Elegante es, en suma, aquel que sabe mostrarse a la luz más favorecedora posible.

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febrero 3, 2016

Daoko – Daoko (2015)

por Álvaro Mortem

Daoko - Daoko (2015)

¿Existe algo así como la clave de éxito? Depende de lo que entendamos por éxito. Si es lograr llegar hasta el público, vender muchos ejemplares de lo que produzcamos, necesitamos un buen departamento de marketing además de un conocimiento somero de algo que haya cosechado cierta popularidad dentro de ambientes musicalmente más exigentes para adaptarlo al darle una patina de respetabilidad pop con el cual venderlo al gusto masivo; si es lograr hacer algo personal, algo que conecte con la tradición musical anterior, pero que sea inconcebible que pudiera hacerlo ningún otro artista, entonces no hay clave alguna. Para el diseño hay rutas marcadas de antemano, pero en el arte siempre nos encontramos perdidos en el bosque.

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abril 27, 2015

Kanye West – Runaway (2010)

por Álvaro Mortem

Kanye West - Runaway (2010)Ante un cuadro de George Condo el sentimiento más común es la extrañeza. El modo en que descompone las formas, los colores, los motivos, nos lleva de la mano hacia una realidad que parece estar en el límite de la representación de un hombre cuerdo, pero sin caer nunca en la provocación o la lisergia; nos hace sentir extrañados, pero no inseguros, porque de algún modo permanecemos todavía con un pie metido en el campo de lo conocido; de algún modo, Condo nos está dando la mano con fuerza mientras nos sumergimos en su peculiar mundo pictórico. Nos acompaña, nos susurra, no sentimos que estemos perdidos en un lugar que sólo existe en su mente y entendemos desde cierta distancia. Con una intimidad fría, cercana, guía nuestra mano por sus pinturas para que las sintamos próximas y nos demos cuenta que ese es nuestro mundo visto con ojos capaz de atravesar las apariencias.

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diciembre 19, 2013

Obsidian Kingdom – Torn & Burnt (2013)

por Xabier Cortés

Obsidian Kingdom_2¿Es posible entender una obra de arte —o El Arte en su totalidad— como un todo finito? Podríamos llegar a la conclusión de que en el momento en el que nosotros, en el papel de receptores de esa obra, nos situamos en el mismo plano en el que se sitúa el artista —que es, a su vez, el mismo en el que se situó en la realización de la obra—, siendo este particular momento en el que alcanzamos a comprender y, por qué no, hacemos nuestra,  llega el Final de la obra como tal. ¿Representa esto el fin del camino? Es decir, tras alcanzar este punto, ¿la obra ya no da más de sí, podemos descubrir algo más allá de ella? Primero de todo, debemos entender una obra como un ente vivo y eterno, es decir, debemos saber asimilar sus posibles mutaciones, reinterpretaciones, derivas y bifurcaciones.

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marzo 31, 2012

Main Attrakionz – 808s & Dark Grapes II (2011)

por Manel Mourning

Main Attrakionz son, junto al italo americano de 24 años Mike Volpe, más conocido como Clams Casino, la punta del iceberg y los reyes indiscutibles del cloud rap. Ha sido un triunfo rápido y instantáneo, pero nada precipitado, ya que Squadda B y Mondre llevan desde 2008 destilando mixtapes y tracks interminables y no podían haber llegado en mejor momento. Analizando el contexto, obligatorio siempre para entrar en materia con este estilo musical, es evidente y manifiesto que la esencia del hip hop independiente está cambiando. No estamos en los ochenta y el Gangsta Rap ha perdido muchísima influencia, y aunque la mayoría de canciones de Main Attrakionz hablen sobre los placeres de fumar hierba, las mujeres y ganar más dinero del que se puede gastar, 808s & Dark Grapes II demuestra un ahínco por una suave introspectiva que nunca cesa e incluso deja a entrever tímidas ofensivas regenerativas. El concepto es otro y los músicos se preocupan por investigar, experimentar y tantear otras perspectivas. Desde un punto de vista usualmente demasiado insano, todo hay que decirlo.

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